viernes, 28 de septiembre de 2012

Micromartirios


Hoy me he dado cuenta de que el amor de Dios no está en mi. No he llegado a esa conclusión a través de un razonamiento muy elevado o una meditación profunda, ni leyendo un libro de auto-ayuda. No, simplemente hay que prestar atención a la realidad de los hechos, que suelen ser muy tozudos. Anoche a mi hija pequeña le costó bastante quedarse dormida, por lo que yo no me pude acostar cuando "me apetecía". Y esta mañana tanto mi mujer como mi hija mediana se han puesto enfermas, de modo que no he podido dormir todo lo que "me apetecía". Ante esto, mi reacción ha sido de disgusto. ¡Si hasta tenía pensado ir a Misa antes de trabajar! Pero, ¿cómo iba a presentarme ante el Señor cuando tenía que estar dándome a los que están más cerca de mi? Aquí está el punto, en el darse. Ante situaciones como la de hoy tengo dos posturas posibles: decir hágase o si no hay más remedio... Y la diferencia es abismal. ¿Os imagináis a la Virgen María, en el momento del anuncio, diciéndole al ángel: "bueno, qué se le va a hacer, tendré que decir que sí"? Podríamos decir que con el hágase nos entregamos voluntariamente (por tanto, el amor de Dios está en nosotros) y con el si no hay más remedio hacemos trabajos forzados, vemos la situación como algo malo, un castigo, un robo de nuestra vida, un secuestro de nuestra voluntad. 

Estoy seguro de que, al igual que a mi, os sucede a vosotros. Demasiado a menudo entramos en las situaciones que el Señor nos presenta para darnos a los demás refunfuñando, contrariados, y porque no tenemos otra opción; si la tuviéramos, no entraríamos en esa pequeña muerte. Porque en el fondo es eso, morir a nosotros mismos en favor de los demás. Por eso he titulado el post Micromartirios. Porque son momentos en los que Dios nos da la oportunidad de ser sus testigos con nuestra vida, de dejarnos matar un poco para gloria suya. Pero para que sea un verdadero testimonio es necesario el no se haga mi voluntad, sino la tuya de Cristo en Getsemaní y no resistirnos, renegando de nuestra historia. Decía la beata Teresa de Calcuta que "Para que el amor sea verdadero, nos debe costar. Nos debe doler. Nos debe vaciar de nosotros mismos." Y para poder hacer esto necesitamos rezar, rezar, rezar y seguir rezando. Y acudir a Misa siempre que podamos, porque nadie da de lo que no tiene.

Precisamente hoy, la Iglesia celebra la memoria de varios mártires: san Wenceslao y san Lorenzo Ruiz y compañeros. Alguna vez he oído que un martirio no se improvisa. Si una persona no ha llevado una vida de fe, es muy difícil que, si le llega el momento de entregar literalmente su vida por Dios, pueda aceptar el martirio. Por eso son tan importantes las pruebas que el Señor nos pone cada día, porque nos dan la oportunidad de entregarnos a Él y a los demás poco a poco, gota a gota. Es cierto que es Dios el que, en el momento definitivo, da la fuerza para soportar el martirio, pero si toda nuestra vida ha sido un renegar de su voluntad, un hacer las cosas porque no hay más remedio, ¿qué vamos a hacer si alguien quiere matarnos por nuestra fe? Lo más seguro es que reneguemos de ella, como hemos hecho toda la vida.

Para acabar, os voy a pegar un fragmento de la homilía que pronunció el beato Juan Pablo II en la misa de beatificación de Lorenzo Ruiz y compañeros mártires:

"De esta manera imitaron a Cristo, sacerdote y víctima, en el modo más perfecto posible para una criatura humana (cf. S. Th.II-IIae, q. 124, a. 3). Era, al mismo tiempo, un acto del mayor amor posible hacia los hermanos, por amor de los cuales todos nosotros estamos llamados a sacrificarnos a nosotros mismos, siguiendo el ejemplo del Hijo de Dios, quien se sacrificó a Sí mismo por nosotros... La vida de todos y toda la vida de uno deben estar a disposición de Cristo. Cristianismo significa donación diaria, como respuesta al don de Cristo, quien vino al mundo para que todos tengan vida y la tengan abundante (cf. Jn 10, 10). O, como tan acertadamente expresa el tema de mi visita a este país: Morir por la fe es un don para alguno; vivir la fe es una llamada para todos."

jueves, 27 de septiembre de 2012

Imparare Roma

Aunque lo parezca, el post de hoy no va de Roma ni de aprender "romanidad" (algo así es lo que significa la expresión "imparare Roma"). Hoy voy a presentar, por si no la conocéis, una forma curiosa de presentar y explicar la fe católica. 

Sabemos que nuestra fe, siendo una, tiene muchas formas de ser presentada. Podríamos decir que es poliédrica. San Pablo no argumentaba igual ante los judíos que ante los atenienses que no conocían las Sagradas Escrituras. Tampoco se puede evangelizar de la misma forma a un alemán, que a un camboyano o a un indio del Amazonas. Las categorías culturales son muy diversas y cada misionero tiene que ver cómo plantear la fe al pueblo que tiene encomendado. Pero hoy en día existe un pueblo, enormemente diverso, pero con un lenguaje común: Internet. La Iglesia lo ha entendido muy bien, y en varias ocasiones ha hecho hincapié en que se usen los nuevos medios de comunicación para la difusión de la fe. Y, precisamente ahora que va a comenzar el Año de la Fe convocado por nuestro querido Benedicto XVI, inspirados por esta convocatoria, un grupo de seminaristas de Roma pertenecientes a los Legionarios de Cristo han creado un portal en YouTube llamado Imparare Roma donde han ido colgando (y lo seguirán haciendo) una serie de vídeos breves (cápsulas los llaman ellos) donde, de una forma directa, sencilla y desenfadada, exponen distintos puntos de la fe y de la vida cristiana. Creo que es una iniciativa muy buena y una forma nueva de evangelizar que puede ayudar a muchos: a los que desconocen la fe, a los que creen conocerla, a los que la han dejado enfriar y a los que, viviéndola, quieren profundizarla. No digo más. Os pongo aquí dos de sus vídeos, que estoy seguro que os gustarán, y os animo a seguirles y darles a conocer. Lo merecen.



miércoles, 26 de septiembre de 2012

¿Sacramentos a granel? No, gracias

El pasado viernes leí la noticia de que la Conferencia Episcopal Alemana ha publicado un decreto por el cual, aquellos que se den de baja de la Iglesia Católica en el Registro Civil dejarán de recibir los Sacramentos. Para los que no lo sepáis, en Alemania existe un impuesto religioso mediante el cual cada ciudadano se "apunta" a una confesión religiosa, y a ella van a parar parte de sus impuestos. Si indica que no pertenece a ninguna, no paga ese impuesto (no como en España, que se paga sí o sí).

Pues qué queréis que os diga. Me parece muy bien. Es más, no me importaría que trajeran ese modelo recaudatorio a España, y la CEE hiciera lo mismo. Es lógico: si uno reniega públicamente de la Iglesia para ahorrarse un dinero, ¿cómo espera seguir recibiendo los Sacramentos de Aquella de quien ha renegado? La Sagrada Comunión, el Perdón, la Confirmación, el Matrimonio, son cosas demasiado importantes como para darlas como si fueran golosinas. Si uno, con tal de ahorrarse un dinero o por no querer dárselo a la Iglesia, es capaz de darse de baja públicamente, es que los Sacramentos le importan un pepino. Y, por su propio bien, la Iglesia debe tomar la medida que ha tomado la CEA, porque dice san Pablo en 1 Co 11, 27-29: "Por tanto, quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba del cáliz. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condena."

Hay una expresión muy común que es decir que uno es "católico no practicante". ¿Es que eso puede existir? ¿Puede alguien decir que es futbolista si no practica jamás ese deporte? La época en que todo el mundo era católico y la religión era connatural con nuestra sociedad hace años que acabó. Si queremos que la gente que abandonó la fe vuelva a la Iglesia o que los no creyentes se interesen por Ella, tenemos que ser firmes en las cosas centrales de nuestra fe, porque, en el fondo, el ser humano necesita algo firme a lo que agarrarse, no algo que cambie según las modas, como puede suceder en la Iglesia Anglicana, de donde cada vez se va más gente. Si la Iglesia, como tiene que ser, no se mueve un ápice en las cuestiones del aborto, los "matrimonios" homosexuales, la ordenación de mujeres, etc. Si estamos viviendo una revitalización de la liturgia, auspiciada por el Papa, con la búsqueda de una mayor dignidad. Si observamos cómo cada vez son más los sacerdotes que visten como tales. En definitiva, si la Iglesia está superando los destrozos provocados en todos esos campos por determinadas corrientes modernistas en los últimos 50 años, ¿no tendrá que ser también firme en la administración de los Sacramentos? Y no sólo firme a la hora de permitir el acceso a ellos, sino también firme en su celebración: Misas bien celebradas, mayor presencia de los sacerdotes en los confesionarios (y penitencias en condiciones), celebraciones de bodas dignas, donde el presbítero predique sobre lo que es realmente el matrimonio cristiano, etc.

Creo que es un magnífico paso el que ha dado la Conferencia Episcopal Alemana, aunque muchos hayan atacado por el tema del dinero (¿acaso un hijo no debe ayudar al sostenimiento de su Madre?), y creo que el ejemplo debe cundir. Nadie está obligado a acudir a la Iglesia, pero Ésta debe hacer todo lo posible para que los que sí vayan, lo hagan con conocimiento, sabiendo a qué van, qué celebran y las inmensas gracias que en los Sacramentos nos regala el Señor.

martes, 25 de septiembre de 2012

25S: ante los intentos de sedición, yo estoy con España y con la democracia


Copio aquí, uniéndome a él, este manifiesto publicado por Elentir en su web.


Hoy martes 25 de septiembre España afronta dos agresiones directas contra nuestro marco de convivencia y contra nuestra unidad como nación. Por un lado ciertos partidos pretenden apropiarse de una parte de España: Cataluña. Por otro lado la extrema izquierda quiere conseguir en las calles y por la fuerza lo que es incapaz de lograr en las urnas, cercando el Congreso y secuestrándolo. Ante estas dos agresiones publico el siguiente manifiesto, que os invito a difundir en blogs y redes sociales si es de vuestra conformidad:
1º. Somos muchos los que consideramos que nuestro marco democrático es imperfecto y ha de ser mejorado en diversos aspectos. Queremos lograr esto por vías democráticas y legales.Quienes llaman hoy a cercar la sede del Parlamento en Madrid -respaldados, entre otros, por formaciones como el Partido Comunista de España (PCE), que apoya a la dictadura de los hermanos Castro en Cubano pretenden un cambio democrático, sino imponer su voluntad a los representantes designados por los españoles en elecciones libres y democráticas. Estamos ante un claro atentado contra la democracia, ante el cual el Estado de Derecho ha de responder con firmeza y contundencia, con los medios previstos por las leyes.
2º. No se puede consentir que una clase política corrupta e incompetente esconda su responsabilidad en la actual ruina de Cataluña forzando una ruptura de España, provocando una situación de grave inestabilidad que solo puede perjudicar a Cataluña y al resto de España en un momento ya de por sí difícil para nuestra sociedad y nuestra economía. No se puede consentir que los políticos nacionalistas se apropien de una parte de España, violando los preceptos constitucionales aprobados en referéndum por los propios catalanes y por el resto de los españoles. No se puede consentir que el gobierno catalán usurpe la soberanía nacional, que reside en el pueblo español y de la que emana su poder. No se puede consentir que el nacionalismo secuestre a millones de catalanes que se sienten españoles, embarcándoles contra su voluntad en una aventura independentista que solo aportará a Cataluña más pobreza, más ruina y una mayor pérdida de libertades individuales. Los autores de esta agresión contra la soberanía nacional deben responder ante la justicia por ello y por el uso perverso que han hecho de los medios públicos a su disposición, medios pagados por todos los españoles y de los que esos políticos han abusado al promover con ellos la ruptura de nuestro marco constitucional y la secesión de una parte de España.
3º. Ante esas agresiones, y por encima de cualquier metiz ideológico, yo estoy con España y con la democracia. Ya va siendo hora de que España y nuestra democracia se defiendan de quienes las amenazan. No se pueden consentir más chantajes, más coacciones ni más desafíos por parte de unos sectores totalitarios que no cesan en su empeño de someter a nuestro pueblo y a nuestras libertades a su voluntad.

Nacionalismo espiritual

El nacionalismo, al menos tal y como lo sufrimos, padecemos, tenemos en España, es, en mi humilde opinión, una lacra para una sociedad moderna. Bruno Moreno explica muy bien en Infocatólica porqué un católico no puede ser nacionalista, en principio, catalán. Os invito a leerlo. Yo quiero centrarme en algunos de los aspectos negativos del nacionalismo y en su paralelismo espiritual.

Los nacionalistas pretenden ser los libertadores, los que salvarán esa nación que existe en sus mentes del opresor exterior, ese horrendo Estado centralista y centralizado. Para que esto sea creíble tienen que fomentar, cuanto más mejor, un espíritu victimista de agredidos, robados, esquilmados, vilipendiados y, sobre todo, oprimidos y reprimidos. Todo esto requiere, claro está, una pretendida superioridad moral de los nacionalistas y una identificación entre ellos y su territorio. Si les atacas a ellos, lo estás haciendo a su "nación". Con esta teórica superioridad y con el victimismo que tanto exprimen, se dedican, mes tras mes, año tras año, a sacar todo el provecho que puedan de ese Estado que les oprime, y, cuando vienen las vacas flacas, se permiten el lujo, como ha hecho el Sr. Mas, de solicitar ayuda (un rescate en toda regla) pero, eso sí, sin condiciones. Porque sí. Y claro, si el Gobierno se niega, eso demuestra "una vez más" cómo oprime y margina a esa región. El fin último de todo esto, a parte de sacar toda la tajada posible, sería la independencia, convertirse en un Estado autónomo e independiente del que forman parte. 

Pues bien, demasiado a menudo, en nuestra vida espiritual, nos comportamos como nacionalistas radicales. Estoy seguro de que ya habéis comprendido por dónde van los tiros. ¿Cuántas veces hemos pensado que nuestra vida (nuestra "nación") es nuestra y sólo nuestra y que el Señor nos pide demasiado? O los demás nos piden demasiado. ¿Cuántas veces hemos oído (o dicho) aquello de que "tampoco es para tanto"? Dios se convierte en ese "Gobierno central" que quiere controlarnos, quitarnos "lo nuestro", meterse en nuestras vidas. "¡¿Quién se creen los curas para decirme lo que tengo que hacer o cómo vivir?! Hasta ahí podíamos llegar". El sentimiento de superioridad aparece cuando vemos cómo van algunos a Misa y nosotros vamos como un pincel ("vaya pintas lleva ese"), o tal vez cuando nos arrodillamos en la Consagración y el de al lado no lo hace ("qué falta de respeto al Señor, no como yo..."), o si el cura se alarga en la homilía o es corta, o canta o deja de cantar, etc. En definitiva, nos ponemos como medida de todo: nosotros sabemos lo que hay que hacer, cómo y cuándo. Respecto al victimismo, ¿no se te ha pasado por la cabeza que algo malo que te acaba de suceder no debería pasarte, porque vas siempre a Misa y rezas mucho? Y si perteneces a algún movimiento que te suponga más gasto de tiempo, ya no te digo. "Señor, encima de que voy a Misa siempre, a tal celebración, rezo todos los días, ayudo en la parroquia, ¡hasta tengo un blog! ¿No deberías cuidarme un poco más?" Y aquí viene lo del rescate. Pedimos al Señor ayuda, consuelo, fortaleza, lo que sea, pero no estamos dispuestos a cambiar. Nos manejamos muy bien (eso creemos) en el equilibrio Dios-Mundo. Queremos que nos asista, pero sin tratar de modificar las cosas. Sólo un poco de maquillaje, para ir tirando. Pero claro, con todo esto, el final, salvo que Él lo remedie, es la petición de independencia. Si tratamos al Señor como a una secretaria, si sólo le pedimos lo que nos interesa y cuando nos interesa sin tratar de cambiar nuestro corazón, si pensamos que viene para quitarnos lo nuestro o para hacernos sufrir, si cogemos de la fe y de la Iglesia sólo lo que nos interesa, tarde o temprano acabaremos buscando otra cosa, porque lo que tenemos no es fe ni a Dios, habremos hecho de la fe y de la Iglesia unos "objetos litúrgicos" para usar en la adoración al único dios, al ídolo: al YO. Lo mismo que el nacionalismo con su nación. Un ídolo al que sacrificio lo que sea (dinero, tiempo) siempre que me interese y me reporte algún beneficio.

Dios no es el Gobierno central. No negocia. Él nos quiere enteros para Él. No nos pide tiempo, ni dinero, ni nada parecido. Nos pide la vida. Así de simple. Y para que podamos darnos a Él nos regala su Gracia, porque sabe que sin su ayuda nada podemos. Dejémonos amar por Él y no temamos. El Señor no nos oprime ni nos reprime sino que purifica todo, porque "sólo los limpios de corazón verán a Dios".

Templos-museo

Hace unas semanas, el obispo de Solsona, monseñor Novell, afirmó que Cáritas (es decir, las personas que lo forman) debería evangelizar. Creo que tiene razón, ya que la Iglesia no es una ONG, como piensa mucha gente, y la ayuda a los necesitados (materialmente hablando) no es su primera tarea. A lo que la Iglesia se tiene que dedicar es a tratar de que "todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad". Pues bien, esto es perfectamente aplicable a lo que podríamos denominar "templos-museo".

Este fin de semana he estado con mi mujer en Cantabria, celebrando nuestro sexto aniversario. Concretamente hemos visitado la comarca de Liébana y ahí, como no podía ser de otra manera, hemos acudido al monasterio de Santo Toribio de Liébana. La fama de este monasterio, como sabréis, viene de la reliquia que guarda desde el s. VIII: el fragmento más grande del mundo del Lignum Crucis. Dejando de lado lo más importante, es decir, lo que supone contemplar y besar la madera sobre la que fue crucificado Jesucristo, voy a centrarme en eso de los "templos-museo". En este monasterio, cada media hora durante el tiempo que está abierto, realizan una explicación de la Iglesia y lo que contiene, y tiene lugar la veneración de la reliquia. Supongo que quien lo hizo es un hermano de los Franciscanos que habitan el lugar, lo desconozco, pero admito que, dándolo por hecho, lo primero que me salió fue la crítica por verle sin hábito. Pero esto se disipó inmediatamente, al comprobar cómo, no sólo se limitaba a explicar lo que estábamos viendo, sino que la explicación era, digámoslo así, una excusa para evangelizar. Así lo hizo al hablar del icono de la Crucifixión que hay en el ábside y de la reproducción de "El hijo pródigo" de Rembrandt que tienen junto a los confesionarios, y, sobre todo, lo hizo en la capilla del Lignum Crucis al hablar sobre él. Tras explicar lo que era, su procedencia, la prueba que se le realizó en los años cincuenta y su resultado, así como las características técnicas, dijo que lo importante no eran las dimensiones (recordemos, es el fragmento más grande de la Cruz de Cristo que existe en el mundo), lo importante es que es parte de la cruz donde Jesucristo murió por cada uno de nosotros, por la humanidad. En ningún momento dijo que "los cristianos creen (o creemos) que", "para el cristianismo esto es", ni ninguna expresión similar. Lo dijo con convencimiento: Cristo murió por nosotros, y ese trozo de cruz es testigo. Esto hizo ese hombre ante los que estábamos allí, y lo habrá hecho ante mucha más gente que habrá pasado por ahí, creyente o no creyente. Ante esto, me surgió una pregunta: ¿porqué no se hace lo mismo en otros sitios? Inmediatamente recordé una visita que hice hace unos años a Santo Domingo de Silos. Nos hicieron una explicación muy buena del claustro, las distintas etapas del románico que lo adornan, las diferentes escuelas, sus características, explicando también el significado de las distintas escenas. Pero fue simplemente eso, una muy buena explicación histórico-artística. Y gracias, porque, ¿en cuántas iglesias y catedrales te cobran la entrada y ni siquiera te explican lo que ves? Sí, en muchas. Creo que aquí la Iglesia, al menos en España, está perdiendo una oportunidad grandísima que le brinda la Providencia para anunciar a Jesucristo. No creo que sea tan complicado hacer lo que hace ese hombre de Santo Toribio de Liébana. Simplemente tiene que ser alguien, no sólo formado culturalmente, sino con fe, quien explique las cosas. ¿No evangelizará si habla sobre un Cristo, o un santo, o una custodia? Lógicamente, le saldrá de dentro. Hay que olvidar las frases que antes comentaba: "para los cristianos esto es", etc., y afirmar: "esto es". Es un cambio gramatical sencillo, pero gigantesco en su significado. La Iglesia, con razón, se rompe la cabeza continuamente tratando de que la gente vuelva a la fe, vuelva a Misa, a las iglesias. ¡Pero si están yendo a miles diariamente en toda España! ¿Cuánta gente visita cada día la catedral de Santiago de Compostela, la de Burgos, la de León, la de Madrid, la de Sevilla, Santo Domingo de Silos, Montserrat, Leire, la Encarnación en Ávila, y un sinfín más? ¿No estarían esas personas encantadas de tener una visita guiada? En algunos de estos sitios ya la tienen, pero en otros no. Podría ser gratuita, como en Santo Toribio de Liébana, o cobrarse algo (¿la Iglesia tiene que autofinanciarse, no?). Pero, ¿qué sucedería si en todos estos lugares, junto a la explicación de lo que se visita se introdujera el Evangelio? 

Aunque este blog es reciente y, por tanto, poco leído, y no llegará a quien tenga "mano" en estas cosas, desde aquí lanzo esta sugerencia: que los "templos-museo", donde sólo se hace una exposición y/o explicación artística de lo que ahí contemplamos se conviertan en "templos-lámpara", desde donde, aprovechando el tirón cultural que tienen, se anuncie a Jesucristo, que "para eso vino al mundo, para ser testigo de la Verdad". Todo el que es de la Verdad, escuchará su voz.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Sociedad esquizofrénica

De vez en cuando, me gusta fumarme un purito. Tampoco desdeño un puro, pero eso requiere más tiempo, y, la verdad, me llega a aburrir. Ayer por la noche, antes de acostarme, decidí fumarme uno en la terraza, para lo cual tuve que abrir un paquete nuevo. Fue en ese momento cuando vi esta foto, aunque más bien debería decir "cuando me fijé en esta foto", porque verla la he visto más veces:   


Inmediatamente me acudió una pregunta a la cabeza: ¿Pondrán esta imagen en la puerta de los abortorios? ¿Y en las "cajetillas" de la píldora del día después? Con cambiar "fumar" por "abortar" o "tomar esta pastilla" sería suficiente. Está claro que ni lo hacen ni lo harán, porque nuestras sociedad sufre de esquizofrenia paranoide. 

Paranoide porque piensa que todos aquellos que no nos ceñimos al pensamiento único y a la dictadura del relativismo estamos en contra del ser humano. Claro está, los primeros enemigos somos los católicos porque se nos ocurre decir que toda vida es digna de ser vivida desde su concepción hasta su fin natural, porque no aceptamos los "gaymonios" o que existe una Verdad absoluta. Está claro, somos muy malos.

Lo de la esquizofrenia está más claro aún. Por un lado, se avisa a las mujeres fumadoras de que, si fuman durante el embarazo, la salud del niño que llevan en su seno se verá perjudicada. Esto está bien. Pero, al mismo tiempo, existe en este país y en muchos otros una ley que da vía libre para que, esas mismas mujeres que no deben fumar estando embarazadas, maten tranquilamente a esos mismos niños que no deben perjudicar fumando. ¿Alguien lo entiende? Yo sí. Igual que le sucedió a Saruman en El Señor de los Anillos, esta sociedad "ha abandonado la razón por la locura". En este caso, la razón, aunque a muchos les cueste aceptarlo, es la fe en Jesucristo. No en vano Jesús es llamado por san Juan "el Logos". El mismo logos que los antiguos filósofos buscaban como origen del universo. Cuando se abandona la razón, sólo queda la locura. Es cierto que hay personas no creyentes que están en contra de estas prácticas, que usan la razón con sinceridad, sin miedo a lo que pueda llevarles. Pero estos cada vez son menos, porque es más fácil no pensar y decir que todo da igual mientras nos respetemos, que hacerse preguntas y buscar las respuestas. 

La sociedad occidental está enferma, pero se niega a reconocerlo. ¿Qué sociedad sana mataría a sus hijos? La crisis económica que está viviendo no es más que una consecuencia de una más profunda. Se ha cambiado el "ser" por el "tener", de modo que uno vale por lo que tiene o puede tener, y no por lo que es. Hemos cambiado el ser felices con lo que tenemos por tener más para ser felices. Hemos abandonado el amor al otro por el que el otro me ame. Y estamos orgullosos, asegurando que somos una sociedad "avanzada" que ha dejado atrás épocas oscuras. Estamos tan orgullosos que tratamos de exportar esta decadencia moral a las zonas "no occidentalizadas" o "en vías de desarrollo", igual que los conquistadores europeos llevaron a América enfermedades que aquí estaban asimiladas pero que allí hicieron estragos. 

Gracias a Dios, cada vez hay más gente, creyente o no, que se está dando cuenta de esto. De ahí la fuerza que están tomando los movimientos pro vida. Siempre queda lugar para la esperanza. Los cristianos lo sabemos bien, porque seguimos a Uno que resucitó. Está claro que la sociedad que conocemos está cambiando. De aquí en unos años nada será igual. Cómo sea, dependerá, en no poca medida, de cada uno de nosotros. Muchos pocos hacen mucho.


jueves, 20 de septiembre de 2012

Mi primer artículo

Hace unos días el Papa ha estado en Líbano, se ha presentado el Iphone 5, un vídeo de mal gusto sobre Mahoma ha desatado las iras de miles de musulmanes (siendo asesinado el embajador de EEUU en Libia), Esperanza Aguirre ha dimitido, ha fallecido Santiago Carrillo, ha comenzado el juicio contra el doctor Morín por asesinar niños ilegalmente (sí, por si no lo sabéis, se puede asesinar legalmente. Lo llaman aborto), la prima de riesgo ha bajado, el IVA ha subido (mejor decir que lo han subido, lo que indica responsabilidad de alguien), en Cataluña los independentistas han armado un jaleo enorme (y en esas siguen) y nos han dicho que Jesús tuvo esposa (¡Lo dice un papiro auténtico del s. IV y ha salido en la tele, así que será verdad!). Y en medio de todo esto, Ángel, a quien acabo de conocer en la nueva red social Somos tu Iglesia, va y me dice: "¿porqué no haces un blog?". Y después de valorar mi limitados conocimientos en general y de la fe en particular, mi inexperiencia como "escritor" y mi tendencia crónica a la procrastinación, me dije: "pues vamos a hacerlo". Y aquí estoy, escribiendo esto sin saber muy bien cómo acabar el artículo, mi primer artículo. Espero y pido al Señor que me de constancia para escribir sobre cosas como las que he mencionado al principio, tan variadas como importantes en sus distintos ámbitos. No sé si llegaré a ser un referencia para alguien, como lo son para mí Infocatólica, Contando Estrelas o Todo era bueno. Lo dudo, pero al menos espero entretener o interpelar lo suficiente como para que, los que tengan la paciencia de leerme una vez, lo hagan para volver. Y que lo que escriba pueda servir para mayor gloria de Dios. Porque, como católico, mi fe no es un accesorio, un plus, sino que, en la medida en que vivo con "los ojos fijos en Cristo", todos los aspectos de mi vida se ven tocados impregnados por la fe. De ahí el título del blog, porque cada mañana, cada momento del día, es algo que debemos hacer para vivir en Él, para que su luz nos ilumine, sus huellas nos indiquen el camino y su cruz nos muestre el cómo. Espero que, al leer el título, inmediatamente os surja la respuesta. Será buena señal. Así que, ya sabéis, cada día, en cada momento, Levantemos el Corazón.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...