jueves, 25 de octubre de 2012

Abrid las puertas

Hace unos días vi este breve vídeo en el que un sacerdote francés explica el milagro que se ha producido en su parroquia, en un barrio islamizado de Marsella: 


Estoy absolutamente de acuerdo con él. El Sínodo de los obispos sobre la Nueva Evangelización, las JMJ, los encuentros y congresos internacionales de los diferentes actores de la sociedad (comunicadores, científicos, filósofos, artistas, políticos, etc.), y tantas otras iniciativas están muy bien, pero ¿se pueden esperar resultados si las puertas de las iglesias están cerradas?

La mayoría de las iglesias que conozco tienen unos horarios muy marcados que suelen reducirse a Misa y despacho. Todo lo demás gira a su alrededor: adoración al santísimo, rosario o confesiones, antes o después de la Misa. Gestión de expedientes matrimoniales, bautizos, confirmaciones, catequesis -de niños, por supuesto- en horas de despacho. Esto podría estar bien para lo que asistimos asiduamente, pero, ¿y los demás? ¿Qué pasa si la señora Pepa o el señor Juan, a la que van a la compra quieren pasar dos minutos a saludar al Señor en el Santísimo? ¿O si alguien que lo esté pasando mal en un momento dado pasa delante de una iglesia y siente la necesidad de entrar y rezar o buscar un sacerdote? Pues si tienen suerte de pillar los breves horarios de apertura, bien. Si no, perderán una oportunidad preciosa de encontrarse con Dios.

Cuando hice el Camino de Santiago, desde Roncesvalles, fueron contadas las iglesias que encontré abiertas. Puedo entender que en los pueblos es complicado, ya que un mismo sacerdote puede llevar muchos, pero si ni siquiera en el Camino se abren para los peregrinos, ¿qué se puede esperar en las demás?

Este sacerdote dice algo muy serio: si no se abren las puertas todo el tiempo que se pueda (él lo hace 12 horas al día), la sensación que puede dar a mucha gente es que la Iglesia no tiene nada que ofrecer; abre para los que ya están "enganchados" y listo. Esto también es consecuencia, a mi modo de ver, del "espíritu funcionarial" que está en mucho sacerdotes: celebran las Misas que les toca, si tienen que confesar un rato antes de la celebración lo hacen, y luego los expedientes que toquen, todo ello porque toca, porque es lo que tienen que hacer. Este es uno de los grandes peligros que tiene el sacerdocio y la soledad asociada a él, y que muchas veces podemos fomentar los feligreses, clericalizando al cura, creando una especie de burbuja a su alrededor, como si no necesitara de nadie, como si los lazos humanos no fueran con él. Tenemos que cuidar a nuestros sacerdotes.

Pero, volviendo al asunto, ¿tan difícil es hacer lo que hace este sacerdote? Como he dicho, en las iglesias de pueblo es casi imposible, pero en el resto, si el párroco sólo tiene esa iglesia a su cargo, o dispone de vicarios parroquiales, creo que sería casi obligatorio que abrieran las puertas a la gente todo el día. ¿Que se pueden producir robos o vandalismo? Puede, ¿y qué? ¿Para qué están las iglesias? ¿Para guardar cosas o para que la gente se encuentre con Dios? Otra objeción podría ser que apenas irá gente fuera de las horas normales. ¿Hace falta recordar la parábola de la oveja perdida y las 99 que están con el pastor? Con que una sola persona entrase a rezar, valdría la pena.

Yo, personalmente, me he quedado en alguna ocasión sin poder entrar a rezar en algún momento. Y como yo seguro que muchos. Y creo que es un déficit importante. Está muy bien y es necesario que se hable de la Nueva Evangelización, que vivamos el Año de la Fe, que se organice la Misión Madrid, que tratemos de evangelizar en Internet, pero, como se suele decir, hay que empezar por casa. Abrid las puertas de la parroquia, con lo que ello supone: exposición del Santísimo, más horas de confesionario, que cualquiera pueda entrar a rezar durante el día, sea la hora que sea. Los cristianos lo necesitamos. La Iglesia lo necesita. El mundo, los paganos de hoy, lo necesitan.

3 comentarios:

  1. David, estoy tan de acuerdo que me parece aue lo he escrito yo. Además, en España hay esa tendencia a abrir tardísimo, cuando la gente que trabaja y las medres con hijos en el cole, cuando tienen más tiempo es, o muy temprano, o a mediodía.

    Felicidades por el blog!

    ResponderEliminar
  2. Ya he comentado esta lacra que tenemos..con tener las puertas de las Iglesias cerradas.....ya pido con mi oracion y mis ofrecimientos que esta costumbre desaparezca...y salgan nuevos carismas de hermanos de la Pquia para "abrir las puertas"....no saben los parrocos que le pediran cuentas por esto.....y ya hay que rezar mucho por ello...Gracias por tus entradas, son estupendas...

    ResponderEliminar
  3. Esperemos que el impulso que se le está dando a la Nueva Evangelización abra los ojos a muchos sacerdotes para que se den cuenta de que la cristiandad acabó, de que la sociedad ya no es católica y de que si no abandonan el estilo funcionarial las iglesias se les van a vaciar por simple ley de vida.

    Gracias por comentar de nuevo, Gosspi, y tienes mucha razón en que tenemos que rezar por esto.

    Eligelavida, muchas gracias por leer y comentar, me alegro de que te haya gustado. Espero verte más por aquí ;-)

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...