jueves, 8 de noviembre de 2012

Al hilo del fallo del TC: cristianos en el mundo

No por esperado ha sido menos doloroso el fallo del Tribunal Constitucional avalando la constitucionalidad del mal llamado matrimonio homosexual. Algunos blogueros han hecho ya reflexiones sobre el tema: Bruno Moreno, Luis Fernando Perez (aquí y aquí), Juanjo RomeroEl Chascarrillo del Monaguillo o del padre Iraburu. Todos ellos son muy buenos y os recomiendo leerlos. Pero mi artículo de hoy viene más a raíz del de Todoerabueno.

Hace tiempo me contaron que a un sacerdote con fama de tener discernimiento le preguntaron que qué pensaba sobre la situación de la sociedad de hoy y la deriva que llevaba. Él contestó que estábamos volviendo a la normalidad. 

La época de la llamada Cristiandad ha sido muy buena. Ha servido para que el Evangelio haya llegado a sitios remotos, se asentara donde ya estaba, se pusieran las bases para la educación de hoy, la ciencia, el Derecho y los derechos, la economía y tantas otras cosas. Sin los siglos de Cristiandad nada de esto sería concebible, la sociedad occidental no sería lo que es. Eso es así, por mucho que le escueza a algunos. Pero esa época ha sido un paréntesis, el tiempo del que el Señor se ha valido para preparar el terreno de la viña y el trigo, roturarlo, abonarlo, sembrarlo. Pero hay viñas que no dan fruto y con el trigo ha crecido la cizaña. ¿Dónde hablan los Evangelios de que se fuese a instaurar el Reino en este mundo? ¿De que la sociedad se regiría por el Evangelio? ¿No hablan más bien del "Príncipe de este mundo"? ¿De que en el mundo tendremos persecución? ¿De que si a Él le han perseguido lo mismo harán con nosotros? ¿No hablan Jesús y san Pablo de una gran apostasía? ¿No dice Cristo que el que persevere hasta el final se salvará? ¿Porqué iba a decir eso si estuviese pensando en un mundo guiado por la luz del Evangelio? Como bautizados somos sacerdotes, profetas y reyes. Y si somos profetas tenemos que saber leer los signos de los tiempos, y estos dicen que la Cristiandad hace años que acabó, que los cristianos empezamos a ser incómodos cuando no molestos, que la Palabra de Dios se está cumpliendo.

¿Significa todo esto que debemos resignarnos y no hacer nada porque es algo que sucederá sí o sí, tratando de pasar desapercibidos y limitarnos a ir a nuestra Misa sin molestar? Para nada. Estamos llamados a ser la luz del mundo, porque el mundo está en tinieblas, como acaba de mostrar el Tribunal Constitucional. Tenemos que empezar a ser serios con lo que creemos. ¿Que un partido no defiende los principios básicos? Pues no se le vota. ¿Que no hay ninguno que lo haga? Pues votamos en blanco. Hay que acabar con el principio del mal menor, porque ese principio nos ha llevado a donde estamos. Un mal siempre será un mal, aunque en casos extremos pueda optarse por ese mal menor siempre que esto suponga un bien. Pero ahora mismo, políticamente hablando, ¿cumple el PP ese requisito? Hablo del PP porque es quien gobierna y quien ha aglutinado (espero que eso haya acabado) tradicionalmente el voto católico. Pero, ¿qué ha hecho el PP con el aborto, el matrimonio homosexual, EpC, el divorcio exprés, etc.? Sinceramente, si un católico vuelve a votar a este PP estará traicionando su fe.

Esta sentencia del TC, la victoria de Obama (profundamente pro-abortista), y lo que está por venir no tiene que ser para nosotros motivo de meter la cabeza en el suelo cual avestruz. Todo esto tiene que servir como acicate para encender nuestra fe, tantas veces tibia. Somos tan tontos que la mayoría necesitamos acontecimientos desagradables para volvernos al Señor, igual que le sucedía al pueblo de Israel. Y al igual que Israel, tenemos que rezar mucho para que el Señor nos ayude a volvernos a Él y a vivir como lo que somos, sus hijos.

Para terminar y para reflexionar, os dejo un fragmento de la magnífica Carta a Diogneto, que es absolutamente actual y puede ayudarnos a entender lo que son los cristianos en el mundo:
Los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra, ni por su lengua, ni por sus costumbres. En efecto, en lugar alguno establecen ciudades exclusivas suyas, ni usan lengua alguna extraña, ni viven un género de vida singular. La doctrina que les es propia no ha sido hallada gracias a la inteligencia y especulación de hombres curiosos, ni hacen profesión, como algunos hacen, de seguir una determinada opinión humana, sino que habitando en las ciudades griegas o bárbaras, según a cada uno le cupo en suerte, y siguiendo los usos de cada región en lo que se refiere al vestido y a la comida y a las demás cosas de la vida, se muestran viviendo un tenor de vida admirable y, por confesión de todos, extraordinario. Habitan en sus propias patrias, pero como extranjeros; participan en todo como los ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña les es patria, y toda patria les es extraña.
Se casan como todos y engendran hijos, pero no abandonan a los nacidos. Ponen mesa común, pero no lecho. Viven en la carne, pero no viven según la carne. Están sobre la tierra, pero su ciudadanía es la del cielo. Se someten a las leyes establecidas, pero con su propia vida superan las leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los desconoce, y con todo se los condena. Son llevados a la muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos. Les falta todo, pero les sobra todo. Son deshonrados, pero se glorían en la misma deshonra. Son calumniados, y en ello son justificados. «Se los insulta, y ellos bendicen». Se los injuria, y ellos dan honor. Hacen el bien, y son castigados como malvados. Ante la pena de muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los judíos les declaran guerra como a extranjeros y los griegos les persiguen, pero los mismos que les odian no pueden decir los motivos de su odio.
Para decirlo con brevedad, lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo. El alma está esparcida por todos los miembros del cuerpo, y los cristianos lo están por todas las ciudades del mundo. El alma habita ciertamente en el cuerpo, pero no es es del cuerpo, y los cristianos habitan también en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible está en la prisión del cuerpo visible, y los cristianos son conocidos como hombres que viven en el mundo, pero su religión permanece invisible. La carne aborrece y hace la guerra al alma, aun cuando ningún mal ha recibido de ella, sólo porque le impide entregarse a los placeres; y el mundo aborrece a los cristianos sin haber recibido mal alguno de ellos, sólo porque renuncian a los placeres. El alma ama a la carne y a los miembros que la odian, y los cristianos aman también a los que les odian. El alma está aprisionada en el cuerpo, pero es la que mantiene la cohesión del cuerpo; y los cristianos están detenidos en el mundo como en un prisión, pero son los que mantienen la cohesión del mundo. El alma inmortal habita en una tienda mortal, y los cristianos tienen su alojamiento en lo corruptible mientras esperan la inmortalidad en los cielos. El alma se mejora con los malos tratos en comidas y bebidas, y los cristianos, castigados de muerte todos los días, no hacen sino aumentar: tal es la responsabilidad que Dios les ha señalado, de la que no sería licito para ellos desertar.

8 comentarios:

  1. Esta carta siempre me llena de Alegria...está llena del Espiritu Santo y me veo en ella por pura Gracia...gracias!!

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  2. Aborto NO: es un crimen. Punto.

    Ahora, matrimonio (reconocimiento social) entre personas que se aman, aunque sean del mismo sexo: SÍ, y rotundamente SÍ.
    (Y, por cierto, Dios no tiene ningún problema con esto, que no os engañen)

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    1. Si el presupuesto para llamar matrimonio a eso es que se aman: ¿porqué no metemos en ese saco la poligamia, la poliandria, el incesto? Y llevandolo al extremo del extremo, ¿porqué no la zoofilia? Si el amo quiere mucho a su perro y viceversa...
      "Que se aman" no puede ser lo que determine que exista un derecho o no, porque los sentimientos son algo demasiado subjetivo e incluso voluble.
      Y si lo miramos desde el punto de vista natural, creo que queda claro, si miramos desde la razón, que son relaciones antinaturales. Supón una población sólo de homosexuales, casados hombre con hombre y mujeres con mujeres. ¿Qué habría que hacer para que esa población sobreviviera en el tiempo? O bien recurrir a algo extranatural como la fecundación in vitro o con relaciones heterosexuales fuera de la pareja. Con relaciones homosexuales puras, esa sociedad moriría. Y esto sin entrar a valorar si entran dentro de lo natural las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.
      Respecto al tema de Dios. ¿En qué te basas para hacer esa afirmación? ¿Cómo sabes que Dios no tiene ningún problema?
      Rm 1,26-27 "Por eso los entregó Dios a pasiones infames; pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza;igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío."
      1 Co 6,9-10 "¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni impuros, ni idólatras, ni adúlteros, ni afeminados, ni homosexuales, ni ladrones, ni avaros, ni borrachos, ni ultrajadores, ni explotadores heredarán el Reino de Dios."
      También podríamos ver la historia de Sodoma y Gomorra, cómo Jesús habla de que "abandonará el hombre (no dice cónyuge, dice hombre) a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne". Y por supuesto, cómo Dios los creó hombre y mujer, siendo los dos, unidos, la imagen de Dios.
      Me puede parecer mejor o peor que se les reconozcan determinados derechos legales (herencias, bienes gananciales, o lo que sea), pero, sintiéndolo mucho, eso no es un matrimonio, diga la ley lo que diga.

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    2. 1. ¿Cómo se atreve usted a comparar el amor entre dos personas con la zoofilia?

      2. "...si miramos desde la razón, que son relaciones antinaturales..."
      ¿Más antinaturales que el celibato forzado?

      3. "Supón una población sólo de homosexuales..."
      No, suponga usted una población de religiosos y religiosas célibes y castos.

      4. Se sabe usted muy la Biblia, enhorabuena. Pero si cree que Dios está allí empaquetado (y en la interpretación de la doctrina oficial), lo siento por usted. Dios le dió a usted un cerebro y un corazón, no un libro de instrucciones.

      5. "...pero, sintiéndolo mucho, eso no es un matrimonio..."
      Pues llamelo usted como quiera, yo no soy académico de la lengua, me importa el lenguaje al servicio de las personas, no a la inversa.

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    3. 1. Si usted procura entender lo que he escrito, verá que lo que he hecho es tomar en todo su peso el que la medida para el derecho a que una unión se llame matrimonio sea "que se quieren". En ningún momento he dicho que piense eso, más bien al contrario. Para mí el amor entre un hombre y una mujer en la unión matrimonial es imágen de la Trinidad, de Dios. Fíjese si lo tengo en alta estima. Pero si nos basamos en "que se quieren", hay gente que quiere a su mascota más que a las personas, y muchos dicen que los perros tienen sentimientos más nobles que mucha gente. Siguiendo el razonamiento del "se quieren" (no es lo que yo pienso), ¿porqué no podrían casarse?.

      2. Eso no es un argumento para rebatir el mío. Para empezar, el celibato es obligatorio para quien quiera ser sacerdote. El que crea que no puede aguantar el celibato, que no sea sacerdote, así de simple. La Iglesia, en un momento dado, ha creído conveniente que los sacerdotes guardaran el celibato, para no tener ninguna carga familiar y así dedicarse por entero a su misión. Como digo, al que no le guste que no se ordene, pero no que se ordene y luego se queje. De todos modos, antes de esta norma los curas no podían casarse tampoco; lo que se podía hacer es, estando casado, ordenarse. Y los obispos siempre eran célibes.

      3. De nuevo no argumenta usted, se sale por la tangente. Los religiosos no son un modelo de familia ni pretenden serlo, como sí pretenden los homosexuales. Y siendo la familia la célula básica de cualquier sociedad, se entiende mi argumento. Los religiosos y los sacerdotes renuncian a algo bueno por algo que, por la vocación que reciben, para ellos es mejor, que es dedicarse por entero a Dios, ya sea en una parroquia, en la clausura, enseñando, con los más necesitados o como sea.

      4. Ojalá la conociera mejor. Como Dios me dio cerebro y corazón, compruebo, experimento y siento que lo que la Biblia dice, se cumple. Por supuesto Dios no está ahí empaquetado, pero sí está lo que ha revelado, así que, efectivamente, podríamos tomarlo como una especie de libro de instrucciones. La interpretación de la Iglesia tiene una continuidad de 2000 años remontándose al mismo Jesús. De hecho el Nuevo Testamento, en su momento fue "interpretación oficial" del Antiguo Testamento. Prefiero esto a que cualquiera coja la Biblia y la interprete a su antojo fundando una nueva iglesia, como las miles que hay en el protestantismo. De todos modos, como habrá visto los textos que he puesto no son interpretaciones, es lo que pone en la Biblia tal cual, y creo que se entiende sin necesidad de interpretaciones.

      5. Si diese igual llamarlo matrimonio o no, no pondrían tanto empeño. El lenguaje no debería estar al servicio de nadie, ya que en malas manos puede ser peligroso; ahí tiene el ejemplo de Goebbles, cómo usó, y con mucho éxito, el lenguaje al servicio del nazismo. Por supuesto no digo que los homosexuales pretendan ser la nueva raza aria y exterminar a quien se ponga por en medio, pero sí que se trata de modificar la realidad al servicio de una ideología.

      Un placer debatir con usted, lo digo sinceramente.

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    4. Los homosexuales que yo conozco (yo no lo soy) no han optado por ella, no eligieron un día enamorarse de personas del mismo sexo. Incluso en entornos sociales claramente contrarios a ésto, con mucha presión y rechazo social y familiar, y con mucho enorme coste personal. Incluso en gente muy religiosa.

      Pero así es. Sucede de forma NATURAL (no toman drogas que les hagan homosexuales ni acuden a ritos satánicos). Podemos decir que un hombre homosexual tiene un cerebro que en el aspecto sexual-sentimental funciona como el cerebro de una mujer heterosexual, se sienten atraídos sexualmente por y se enamoran de hombres.

      Yo no me puedo imaginar ser atraído sexualmente por un hombre (me encantan las mujeres curvosas) por mucho que vea programas de TV abarrotados de gays. A ellos les ocurre lo contrario.

      ¿Es bueno? ¿es malo? No sé, el caso es que ocurre en un porcentaje minoritario (pero significativo) de la población. Ocurre espontáneamente, de manera NATURAL. ¿Por qué? Lo desconozco, pero gays ha habido siempre (la Biblia es prueba de ello), no es un "invento moderno".
      Y lo que desde luego no es, es contagioso.

      ¿Deben los gays renunciar a llevar una vida sentimental con alguien a quién aman y de quien se sienten atraídos) ¿O quizás deben relacionarse forzosamente con personas por las que no sienten atracción ninguna (con el objetivo quizás de que no se extinga la especie)?

      Yo no lo creo. Para mí sería un infierno en vida "obligarme" a relacionarme sexual o sentimentalmente con hombres, o renunciar a cualquier tipo de relación sentimental. Para ellos es igual pero a la inversa.

      Las uniones homosexuales no pretenden ser ningún modelo, solo quieren poder desarrollar proyectos de vida en común con otra persona de su elección, de la misma manera que usted o yo hacemos. Incluyendo derechos.
      Privarles de derechos tampoco los va a convertir en heterosexuales.

      No parece que la especie se vaya a extinguir porque esta minoría pueda alcanzar estos derechos. No existe ningún caso de contagio homosexual (aunque sí, por suerte, parece contagiarse una visión social más tolerante, que hace que estas personas puedan llevar una vida más normal, sin rechazos ni marginaciones).

      Mucho se ha criticado la promiscuidad de los gays. Quizás esté provocada en parte por la obligación de serlo en la clandestinidad, lo que no favorece que se puedan consolidar relaciones estables a largo plazo.
      Ahora, si el hecho de normalizar su situación les ayuda a realizar proyectos de vida más estables y felices, por mí perfecto.

      Al igual que usted, yo soy padre. Por varios motivos, si tuviera que elegir (algo que no creo esté en mi poder), preferiré que mis hijos sean heterosexuales.
      Pero si no es así, espero que la sociedad les ofrezca la posibilidad de poder realizar su proyecto de vida sin ser perseguidos o marginados (curiosamente algo común en todos los estados totalitario, desde comunistas hasta fascistas), nunca les diré que su orientación sexual es antinatural (porque no lo es), y si les hace más felices llamar a sus uniones 'matrimonio', por mí perfecto.

      El significado de las palabras puede cambiar o adaptarse, y lo hacen desde siempre. Son una convención y deben servirnos para comunicarnos y entendernos.
      Un ejemplo, inflamable, originalmente significaba que no arde o desprende llama. Hoy, significa todo lo contrario.
      Otro ejemplo. Estoy seguro de que su esposa, David, tiene cierto patrimonio, algo que siguiendo estrictamente la etimología de la palabra, no debería ser posible. No le veo protestar por ello tampoco.

      Por ello, si ampliar el concepto de matrimonio a las uniones de dos personas del mismo sexo, hace más feliz a algunas personas, a mí no me hace más infeliz. Siento que a usted sí.

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  3. Respecto a la última frase, también a mucha gente le haría feliz poder ir desnuda por la calle, y no por eso lo permitimos. No todos los derechos son para todos. ¿O tendría yo derecho a quedarme embarazado si la ciencia llegase a conseguir eso? No todo vale.

    Por lo demás, no hay que olvidar una cosa, que se deja de lado habitualmente: la Iglesia condena como pecado la "práctica de la homosexualidad", no el sentirse atraído por alguien del mismo sexo. De igual modo que condena el adulterio, por muy heterosexual que sea.

    Sobre le hecho de que no busquen ese sentimiento, tampoco un pedófilo elije sentir atracción por los niños. Y, por favor, no vea aquí una comparación entre ambas cosas, sólo quiero hacer ver que el hecho de tener una inclinación hacia algo que no hemos buscado no vale por si sólo para decir que es una inclinación natural. De hecho, igual que hay muchos homosexuales a gusto con su condición, otros muchos no quieren serlo, y hay terapias que han logrado cambiar esa inclinación. Están demostradas científicamente, pero es el lobby gay quien condena a los homosexuales que no quieren serlo a vivir así al machacar mediáticamente a cualquier psicólogo o psiquiatra que diga que lleva a cabo estas terapias y que las ha realizado con éxito. ¿No tienen derecho esos homosexuales a dejar de serlo, tal y como desean? Y si se puede cambiar eso, ¿es realmente algo natural? Hasta donde yo sé, no se ha demostrado que la atracción hacia personas del mismo sexo tenga base biológica, pero, aunque se demostrara, en sí mismo no sería indicativo de normalidad, porque también las enfermedades tienen base biológica y son naturales.

    Ni yo ni la Iglesia queremos que esas personas vivan relaciones heterosexuales contra su voluntad. Por favor, lea lo que dice el catecismo al respecto. Pero el hecho de que quieran vivir relaciones de pareja y lo puedan hacer libremente, no les da automáticamente el derecho a que eso sea matrimonio. Tan es así, que en Francia hay homosexuales manifestándose en contra del matrimonio homosexual y de la adopción por estas parejas. Y que el permitir esto abre la puerta a otras uniones, lo ha dicho uno de los jueces que ha participado en la sentencia del TC. Ha dicho que esta ley permite que un tío se case con su sobrino (o tía con sobrina, claro). No todas las palabras son inocuas, y en este caso, llamar matrimonio a lo que no lo es hace que los límites que había se difuminen, y que tarde o temprano todo entre dentro del mismo saco. Lo siento mucho, pero eso no es ni será un matrimonio, lo diga el TC, la ONU, la Constitución, o quien quiera, igual que un aborto es un asesinato, lo diga quien lo diga.

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  4. 1. Ir desnudo o no, es una convención cultural, intrínsecamente no es ni bueno ni malo (no hay ninguna ley natural al respecto). Diferentes culturas tienen diferentes visiones de esto: los Yanomami, los musulmanes, los occidentales...

    2. La pedofilia involucra a un menor y es delito, las relaciones gays son consentidas por dos adultos.

    3. Efectivamente hay gays a gusto con su condición (y otros no).

    4. Ninguna terapia ha demostrado eficacia en cambiar orientaciones sexuales. NINGUNA. Y todas han surgido de prejuicios como... es antinatural, una aberración, una deformidad, es inmoral, etc...
    http://www.nytimes.com/2012/05/19/health/dr-robert-l-spitzer-noted-psychiatrist-apologizes-for-study-on-gay-cure.html?adxnnl=1&adxnnlx=1353348025-tPgrfX2/mjo+IQt8TA5YTA

    Sin embargo le doy la razón, si alguno quiere cambiar su orientación, tiene el derecho a buscar ayuda e intentarlo.

    5. Si la ley abre la posibilidad de que alguno se case con su sobrino, es porque ya existía la posibilidad de que usted se casara con una sobrina, o con su tía. La ley no avanza en el incesto, solamente equipara las uniones hetero y homo.

    6. Será matrimonio si la mayoría así lo conviene y si la ley dice que lo es, de la misma manera que las posesiones de una mujer constituyen su patrimonio. Así funciona el mundo en el que vivimos. La convenciones cambian, puede estar usted en contra, pero no lo puede evitar.

    Y por terminar como empecé este debate: A Dios no le importa este tema. ¿Cómo lo sé?, me preguntaba usted.
    Porque me lo ha dicho. Porque lo que sí le importa es que nos pasamos el día haciéndonos putadas unos a otros y como consecuencia la mayor parte de la humanidad está condenada a vidas miserables.
    Tolerancia, respeto y libertad, eso es lo que me pide Dios a mí, que le haga la vida más fácil a los que me rodean, que no les juzgue ni les haga sentir mal por su condición diferente a la mía (y mucho menos argumentando que ofenden a Dios).
    Dios nos quiere a todos igual y quiere vernos sonreir, llevarnos bien y apoyarnos unos a otros, en vez de enfrentarnos por asuntos 'divinos' (vease lo que se casca la gente por pertenecer a diferentes religiones), o 'de entrepierna'.

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