jueves, 29 de noviembre de 2012

Ya viene mi Dios

Llega el Adviento, viene el Señor. Se acerca la Navidad, está próximo nuestro Salvador.

El Adviento no es simplemente el tiempo que precede a la Navidad. Es (debería ser) nuestra vida. Porque quien vive el Adviento vive en espera y en Esperanza, que es como debe vivir el cristiano hasta el día de su muerte.

La primera parte de este tiempo litúrgico nos remite a la Escatología, a la vuelta del Señor. Nos invita a estar preparados, con las lámparas encendidas, a vivir con los pies en el suelo y la mirada puesta en el Cielo, a santificar nuestra vida para que el Señor, cuando vuelva, nos encuentre despiertos. Porque va a volver, porque nos vamos a morir. Por eso esta primera parte del Adviento tiene que ser nuestra actitud diaria, cada día de nuestra vida. ¿O es que sólo tenemos que esperar al Señor dos semanas al año? ¿Sólo tenemos que pensar en la muerte en noviembre y en las dos primeras semanas de Adviento? No seamos necios.

La segunda parte nos invita a la Esperanza de saber que Dios nos ama infinitamente; tanto que se ha hecho uno de nosotros, se ha abajado a nuestra naturaleza para alzarla hasta el Cielo. Ya no somos sólo hombres. Somos hijos de Dios. Él ha querido vivir como uno de nosotros, entre nosotros. ¡Ya no tenemos nada que temer! ¡Dios está con nosotros! ¿Quién contra nosotros? Esta segunda parte nos prepara para recibir "la mejor noticia de la historia de la humanidad", como dice la Calenda de Navidad. Dios se ha hecho hombre.

Si vivimos esto así es cuando tiene sentido la fiesta, las cenas, las comidas, los regalos. ¿Cómo no va a tener sentido? ¿Cómo no vamos a estar felices?

Entremos en el Adviento, aprovechemos este tiempo que nos brinda la Iglesia para preparar nuestro corazón a la venida del Señor, que no se cansa de nosotros, que está siempre ahí, esperando a que acudamos a Él, deseando que acudamos a Él. Porque, como dijo san Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti».



2 comentarios:

  1. Muy buena la entrada David...desde YA hay que ponerse con el corazón levantado y dispuesto a que lo ensanche el Espiritu..la oracion, el ayuno.....la Eucaristia....el ponernos a la Escucha y dar Esperanza siempre...pues este Niño que es nuestra Fortaleza se queda para siempre con nosotros...y es Eterno! La Unica Verdad y Ciertamente nuestra VIDA.....

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  2. Muchas gracias Gosspi. En pocas palabras has dicho más que yo en toda la entrada. Gracias por estar ahí, comentando siempre.

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